DOMINGO
DE RAMOS
Con el Domingo de Ramos comienza la celebración
de la Semana Santa. Se recuerda la entrada triunfal de Jesús
en Jerusalén, es escenario de su pasión. Los
ramos de olivos y las palmas en las manos de los cristianos
representan ese recibimiento a Jesús. En la Eucaristía
de este Domingo leemos la Pasión (cada año rotamos
entre los tres primeros evangelistas, Mateo, Marcos y Lucas)
como el gran prólogo de lo que se irá recordando
durante toda la semana.
JUEVES SANTO
El día de Jueves Santo
celebramos el recuerdo de la Última Cena de Jesús
como momento simbólico de su entrega. Poco antes de
morir, Jesús se reunió con los suyos para despedirse
y recordarles que tenían que continuar la obra que
él empezó. A través del gesto del pan
y el vino, Jesús se quedó con nosotros para
siempre. El pan y el vino son signo de su cuerpo y sangre
entregados que ocupan el lugar central de la celebración
eucarística de esa tarde. Ellos quedan expuestos en
el Monumento a la visita y oración de los cristianos
hasta la celebración de la Pasión al día
siguiente.
El otro gesto que realizamos en el Juesves Santo es el del
lavatorio de los pies: la Misa nos tiene que llevar a servirnos
unos a otros como Jesús hizo con los suyos.
VIERNES SANTO
La tarde del Viernes Santo
es el momento en que la Iglesia se reúne para hacer
memoria de la muerte de Jesús. La celebración
de este día no es una Misa, sino que a la luz de la
lectura de la Pasión según San Juan adoramos
la cruz que confesamos como salvación y tomamos el
cuerpo de Cristo que se reservó en el Monumento la
tarde anterior. La Iglesia y el corazón de cada creyente
quedan en silencio ante el sepulcro de Jesús.
SABADO SANTO
En la noche del Sábado
Santo la Iglesia celebra la liturgia más importante
de todo el año: el recuerdo de la Resurrección
de Jesucristo. Pasamos de la oscuridad a la luz, y utilizamos
para ello el símbolo del fuego al inicio de la celebración.
Leemos en las distintas lecturas los momentos más importantes
de la historia de Dios con la Humanidad. Finalmente, renovamos
nuestras promesas como bautizados y participamos de la Eucaristía,
cuerpo de Cristo entregado y resucitado.
DOMINGO DE RESURRECCIÓN
En la mañana
del Domingo, volvemos a reunirnos para rememorar el encuentro
de Jesús resucitado con sus discípulos. Termina
la Semana Santa ofreciendo a la humanidad la gran noticia
de que el Señor está vivo y camina con nosotros
en nuestra historia.
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